La Historia de Dana Mi nombre es Dana Hammons. Soy una madre biológica de diecinueve años muy orgullosa. Cuando descubrí que estaba embarazada, me sentía asustada y confundida. El padre biológico y yo hablamos de las opciones que teníamos. Él sabe que soy pro vida, así que ni se le ocurrió sugerirme un aborto. Los dos concordamos en que la adopción era nuestra mejor solución. Llamé a mis padres desde la universidad (Universidad de Reno) para compartir esta noticia tan difícil. Apoyaron mucho mi decisión, mi mamá hasta sugirió que fuera a vivir con una amiga en Sacramento para mantener mi privacidad. Desafortunadamente, vivir con mi amiga no funcionó pero me recomendó ir a un albergue de maternidad, que fue mi bendición. Lenore, la directora del albergue, me ayudó a descubrir mi fe en Dios y a crecer como ser humano en muchas formas. Una buena amiga mía me habló de una pareja que quería adoptar. Fuimos a cenar y al cine e inmediatamente nos hicimos amigos. Me dieron el número de teléfono de Independent Adoption Center y me incentivaron a llamar. Toda la gente del centro fue muy amable y cooperadora conmigo. Me enviaron muchas cartas con nombres de padres adoptivos prospectivos. Escogí tres, incluyendo a los Brasfields (la pareja que conocí a través de mi amiga), y me encontré con todos. Los Brasfields me dieron una buena impresión, pero quise estar completamente segura de que eran los padres que yo quería para criar a mi hijo. Después de conocer a las otras parejas, me di cuenta que los Brasfields eran los padres que yo buscaba. El día que les hablé para darles la buena noticia era el 11 de julio, ¡el cumpleaños del padre adoptivo!, fue como una señal del destino. Recibí mucho apoyo de mi familia, mis amigos, Lenore, la asesora psicológica de Independent Adoption Center y, por supuesto, de los Brasfields. Jamás dudé que la mejor oportunidad para mi pequeño fuera entregarlo a esta maravillosa pareja. Me visitaron frecuentemente y estuvieron presentes en la sala de partos junto con mis padres y Lenore, quien actuó como mi asistente especial de parto. Fue el día más hermoso de mi vida. Mi hijo nació el 24 de octubre, 1996 a las 8:45 de la mañana pesando siete libras con diez onzas. Todos regresamos al albergue de maternidad el siguiente día para ir a misa y Lenore le dio la bendición a mi pequeñín con aceite sagrado. En el momento de besar su mejilla pequeñita y perfecta, lloré lágrimas de felicidad por haber podido lograr completar esta linda familia adoptiva. ¡Qué regalo más precioso! Hablo frecuentemente con los Brasfields por teléfono y me cuentan que Davis Jr. está sano y feliz. Me mandan fotos muy seguido y me siento tranquila sabiendo que dos personas extraordinarias lo están criando. Le escribí una carta a mi hijo explicándole porqué había elegido la adopción. Le dije que si me quiere ver algún día, no hay nada más importante para mí que poder sentarme con él cuando esté listo para hablar sobre todo esto. Ahora que todo ha salido tan bien, no tengo ningún inconveniente en contar y compartir mi historia. Mi hijo cambió y mejoró mi vida. También quiero recalcar este punto para decirles lo maravillosa que es la adopción. Los Brasfields se han convertido en buenos amigos, no sólo míos sino de todo el resto de mi familia también. ¡Le doy gracias a Dios por Independent Adoption Center y especialmente por la adopción abierta!
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