Cuando estaba esperando a Jake, pensaba en criarlo, a lo mejor sí lo podría haber hecho. Pero sé que no hubiera sido la decisión más favorecedora y compasiva para él. Quería que tuviera un padre dedicado y unos padres cuyas carreras ya estaban suficientemente desarrolladas como para poder pasar mucho tiempo con él de niño. Esto era imposible para mí. No le podía ofrecer esta clase de vida a mi hijo. Ya tengo tres años de estar casada. Nuestra hija, Ashley, acaba de cumplir un año. ¡Estamos esperando nuestra segunda hija en noviembre!, ¡ahora ya estoy realizando mi sueño de tener mi propia familia! Mi esposo también adora a Jake y respeta la decisión que tomé de entregarlo en una adopción abierta. Aunque ya nos mudamos a unas 13 horas de distancia de donde viven Jake y su familia, nos empeñamos en juntarnos cuando podemos porque él y sus padres adoptivos son, y siempre serán, muy importantes para nosotros.
|

La Historia de Marelisa