Birthmother Stories

La Historia de Rebecca

El motivo de esta carta es para informar a otras mujeres que están considerando elegir una adopción abierta. En 1994, me embaracé de mi preciosa hija, Cori. Yo tenía apenas 15 años y mi novio y yo sabíamos que no estábamos nada preparados para asumir esta responsabilidad. Después de reflexionar sobre mi situación, llegué a la conclusión de que Dios me había concedido la bendición de poder engendrar un hijo, mientras que esta bendición le había sido negada a otras. Finalmente mi novio Michael y yo optamos por la adopción  abierta y comenzamos a leer muchas cartas de parejas anhelando adoptar un bebé. Todos tenían la casa, el perro y esas cosas con que uno sueña  pero cuando descubrí a Fred y Elaine, supe en ese instante que ellos eran los padres que yo buscaba para mi hija. Le hablé a Elaine durante el fin de semana y le dejé un recado en su máquina contestadora. Cuando por fin hablamos, noté enseguida lo feliz que estaba. Después de eso, hablamos muchas veces por teléfono e inmediatamente formamos un lazo muy especial. Ese lazo se hizo aún más fuerte en el momento de conocernos.

Salimos de día de campo y la pasamos hablando por horas compartiendo nuestras ideas sobre la vida, los hijos, las metas que teníamos y mucho más. Fred y Elaine ya habían estado casados por más de veinte años y habían perdido a un hijo en un aborto espontáneo. No tuvimos ninguna duda con respecto a ellos. Los elegimos en un dos por tres para ser los padres de nuestra hija.

Dí a luz en San Francisco en abril de 1995. Me pasé dos semanas de la fecha prevista para mi parto. Lo bueno es que Elaine y Fred venían a vernos y ya traían todas las cositas del bebé en el carro. Nos encontraron en el hospital y presenciaron el nacimiento. Cori nació a las 10 de la mañana y quiero decirles que era una preciosidad. Si pudieras haber visto las miradas de amor en los ojos de Elaine y Fred, ¡creo que hasta tú también llorarías! Elaine se quedó esa noche en el hospital con nosotros. Cuando llegó el momento de despedirnos, yo estaba muy triste y fue mucho muy difícil para mí volver a casa sin Cori pero a la misma vez sabía que mi hermosa niña tenía todo en el mundo y que era amada en abundancia. Fred y Elaine nos agradecieron una y otra vez. Sabía que les había cambiado la vida para siempre.

Ahora Cori tiene dos años y en mi opinión, es la niña más divina del mundo. Hace poco me enteré que Fred y Elaine pronto se estarán trasladando a Washington. Esta noticia me cayó muy duro al principio, pero sé que una mejor niñez le espera por allá.

Hemos pasado mucho tiempo con Cori y sé que fue la mejor cosa que pude haber hecho por ella. Espero que mi historia te haya ayudado a sentirte más tranquila y segura sobre la adopción abierta. Mi nombre es Rebecca Koss. Si necesitas hablar conmigo y quieres que te conteste una carta, lo haré con gusto. Oraré por ti.

Mucha suerte y mucho cariño,

Rebecca

<< Regresa a más historias de Madres Biológicas