Birthmother Stories

La Historia de Susan

A los dieciséis años de edad, la última cosa que esperaba era quedarme embarazada y luego tener que enfrentar decisiones como la adopción. Sin embargo, cuando esto pasó, supe desde un principio que no sería posible para mí darle un hogar a un niño y todo lo que se merecía. Pero tampoco quería echarles la responsabilidad a mis papás.

Estaba empezando mi último año de preparatoria y ya estaba muy ilusionada con la idea de ir a la universidad después de graduarme. El padre biológico y yo habíamos decidido separarnos después de varios años de salir juntos. Pero, de repente, esta situación nos obligó a ser una pareja de nuevo.

Después de largas conversaciones y un poco de investigación, nos decidimos por una adopción abierta e Independent Adoption Center. Los dos éramos muy jóvenes y no quisimos decirles a nuestros padres y familias sobre nuestra decisión. Los asesores psicológicos de la agencia fueron muy comprensivos con nosotros.

Me quedaban sólo unas cuantas semanas de mi embarazo cuando me lancé a buscar unos padres adoptivos para mi bebé. Después de leer muchas cartas, por fin nos decidimos por una pareja. Hicimos una cita para conocernos unos días más tarde para ver si hacíamos buena química. Durante los primeros minutos de esa reunión, una gran sensación de paz y tranquilidad se apoderó de mí y supe que ellos serían los padres ideales.

Poco más de una semana más tarde, nació Sean Scott Robinson. Kathryn y Jacques estuvieron presentes esperando afuera de la sala de partos. El padre biológico de Sean se los entregó.

Desde el nacimiento de Sean, nos hemos hecho muy buenos amigos de Kathryn y Jacques. Mediante una buena comunicación hemos desarrollado una relación fundada en la confianza y el amor. Hemos compartido muchas visitas y días especiales. Jamás me he arrepentido de mi decisión. Sé en mi corazón que Sean vive en un hogar fenomenal y que gozará de amor incondicional toda su vida. Esta experiencia me ha enseñado que el ser padre/madre es una responsabilidad que jamás debemos menospreciar. Siempre estaré agradecida a los padres adoptivos de Sean por su bondad y deseo de compartir su cariño y familia conmigo.

Algún día en el futuro tendré mi propia familia. Espero que podamos seguir teniendo esas visitas y días especiales, para que Sean tenga la oportunidad de conocer a su familia biológica.

Susan

 

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